El día que Gabriel y yo nos conocimos

Tenía todo preparado. Sabía que era lo que tenía que ocurrir, había tomado mi curso, había leído, estaba lista. Pero dicen por ahí: “cuéntale a Dios tus planes…” No?

Hablar sobre esto aún me causa sentimientos encontrados: mucha emoción, alegría y felicidad, y al mismo tiempo mucha frustración, tristeza y coraje. Es complicado. Siento que debo perdonar a mi cuerpo, que debo aceptar que así debía ser, que, como me dice Alex, Gabriel decidió llegar al mundo de esa manera, que los dos hicimos lo correcto, que hice lo que debía hacer, que no estuvo en mis manos. Pero siempre me dijeron que mi cuerpo era sabio, que él sabría qué hacer, y por algún motivo no lo hizo. No pude tener a mi bebé de manera natural y aún duele un poco: por dentro y por fuera, hay heridas que aún no sanan. Pero que Gabriel haya nacido sano y fuerte y tenerlo cada día en mis brazos como ahora mientras escribo esto, es lo mejor del mundo y algo que siempre siempre voy a agradecer. Nunca olvidaré sus ojos cuando recién nacido me lo dieron, nunca olvidaré la emoción y la felicidad de ese momento. Nunca.

Eran las tres de la mañana del jueves 22 de noviembre de 2012. Estaba en la semana 38.5 de mi embarazo, y cuando me levanté esa madrugada supe que el momento había llegado. Que ese día conocería por fin a mi bebé. Había pasado días buenos y malos, Alex no siempre estaba conmigo y me daba miedo que no estuviera cuando llegara el día. Pero ahí estaba esa noche. Cuando vi la señal le llamé, vi sus ojos y le dije: ya va a nacer! Y el me abrazó. Regresamos a la recámara y traté de acostarme para descansar pero no pude. Desde la noche anterior había estado bastante molesta, mi panza era muy grande y ya no me acomodaba de ninguna forma para dormir. Me quedé semiacostada en la cama y empecé a intentar relajarme, sentía que las contracciones comenzaban pero aún eran leves, dormité a ratitos hasta las 6 de la mañana que escuché que mi mamá se había despertado. Mi fuente no se rompió abruptamente sino que se fue vaciando poquito a poquito desde ese momento. Fui a la recámara de mi mamá y le dije: avisa q hoy no vas a trabajar. Se volvió loquita de emoción y nervios! Regresé con Alex que dormía y esperé un poco más. Alrededor de las 8 de la mañana las contracciones eran un poco más fuertes. Alex me ayudaba a monitorearlas pues sabíamos la fórmula: estaría en franco trabajo de parto cuando tuviera 3 contracciones en 10 minutos durante 2 horas. A esa hora mas o menos le llamé a Gretel para avisarle que todo había empezado, la quería conmigo ya!! Me dijo que le avisara como iba mientras llevaba a sus hijos a la escuela. Esperé.

Un poco más tarde las contracciones eran más intensas, no mas frecuentes pero si mas fuertes. Quería a Gretel conmigo, le llamé y le dije que viniera ya!!, me dijo que llegaría pronto. Desde tiempo antes había hablado con mi mamá, le había explicado como funcionaría todo, que estaría en casa todo el tiempo que pudiera antes de irnos al hospital, para estar más cómoda. Que no quería a todo el mundo ahi, poniéndome nerviosa, que no le avisara a nadie y le dijera a mi abuela que no llamara a nadie, porque la conocemos. Sólo llamamos a mi tía Jana, y ella y mi mamá respetaron mucho mi decisión y se ls agradezco con el corazón.

Llegó Gretel y todo fue mas fácil, se me quitaron los nervios un poco, sabía que estaba en buenas manos. Me ayudaba a sobrellevar las contracciones dándome masaje y poniéndome mi calcetín caliente en la espalda baja, ahí sentía todo el dolor, pero era bastante llevadero. Respiraba y el calor ayudaba. Perdí la cuenta del tiempo, estaba emocionada, ya quería tener a mi bebé conmigo.

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Se que eran alrededor de la una de la tarde cuando decidimos irnos al hospital. La fórmula se había cumplido. Comenzamos a prepararnos y yo aguantaba bastante bien el dolor. El camino al hospital creo que fue lo mas dificil. No estaba cómoda y el coche brincaba y se movía mucho, dolía más. Recuerdo que mi tía me preguntó: pero por qué no gritas?? Y a mi me dio mucha risa, me dolía pero no era como para ponerme a gritar! Hacía gestos y respiraba para relajarme. El camino fue estresante pero divertido, èramos muchos en la camioneta!! Mi mamá, mi tía, Gretel, Alex y yo. Creo que algo olvidamos y tuvimos que regresar a casa a medio camino. Se me hizo eterno! Pero llegamos al hospital y todavía tardamos un poco por los trámites de admisión y esas osas. A mi me subió un policía en silla de ruedas a la sala de parto en agua. Era bonita, amplia, cómoda. Podía moverme, caminar y estar tranquila. Llegó la asistente de mi doctor porque él estaba en otro parto y me revisó. Tenía 5 cm de dilatación después de aproximadamente 11 horas de que había empezado todo. Estaba contenta.

Ahi todo era una fiesta. Platicábamos, reíamos, estrechábamos lazos. El líquido amniótico seguía saliendo poco apoco, con el movimiento, con las contracciones. Yo caminaba, me sentaba, me balanceaba, resistía y lo disfrutaba. Suena raro pero así era. Estaba disfrutando mi trabajo de parto muchísimo. Gretel junto a mi todo el tiempo y Alex también. Mi mamá ibay venía, pero manteniendo siempre su distancia y sin ponerme nerviosa. Mi abuelito estaba conmigo en mi corazón y representado por un gatito azul de porcelana que traje de Barcelona. El de la foto 🙂

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No supe qué hora era cuando Gretel me dijo que me metiera a la regadera mientras llenaban la tina. En la última revisión tenía ya 8 cm de dilatación y el momento se acercaba. Ya quería entrar a la tina!!. Estuve mucho tiempo en la regadera, el agua caliente en la espalda me relajaba, me ayudaba a disminuir un poco el dolor. Pusimos mi musiquita: Edel, Monocordio, Miguel, Rafa, Sabina, todos ellos me acompañaron ese dia. Yo cantaba y bailaba en el agua, me sentía feliz!! Reíamos mucho. Me tomaban fotos. Yo sabía que lo estábamos haciendo bien. Sentía que Gabriel ya estaba bien encajadito en mi pelvis. El tiempo corría.

De repente me dijeron que saliera. El Dr Serratos había llegado y me revisaría antes de entrar a la tina. Eso nunca pasó. Me acosté en la cama, me conectaron al monitor cardiaco para el bebé y nos revisaron. Tenía 9 cm, pero no estaba progresando. El ritmo cardiaco de Gabriel estaba muy alto. Ahi fue cuando supe que algo andaba mal. Serratos intentaba hacer que la cabeza del bebé girara con cada contracción porque estaba atorada en mi hueso. No bajaba. Su corazón seguía latiendo muy rápido. Yo estaba cansada, nerviosa y las contracciones dolían mucho. Mi mamá estaba muy desesperada. Lo intentamos un rato más. Con cada contracción Serratos intentaba ayudarnos pero no había exito. En algún momento en esos miutos le llamó a la pediatra y llegó, aunque no había entregado papeles antes, fue un gran alivio saber que Caro estaba ya ahi con nosotros. Gretel estaba al teléfono con Francisco, mi homeópata, y me daba medicina pra ayudar al progreso del parto. Nada funcionó y yo me sentía triste y nerviosa. Frustración y preocupación era lo que sentía, quería que Gabriel estuviera bien. Ni siquiera entré a la tina.

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Esa última contracción fue definitiva. Pujé con todas mis fuerzas sin éxito. Noté que el ritmo cardiaco de Gabriel bajó. Giré mi cabeza y me encontré con los ojos de Serratos. Lo noté preocupado. No va a pasar verdad? Le dije. Me contestó que no. Sentí la mayor tristeza del mundo hasta ese momento. Va a tener que ser cesarea verdad? Le dije. Me contestó que si. Volteè a ver a Alex y asintió con la cabeza. Volteé a ver a mi mamá y le dije: me ayudas? Dijo que si. (Yo no tenía dinero suficiente para pagar la cesárea y eso me preocupaba). Está bien, dije. Serratos dió la orden pata que me prepararan para el quirófano. Gran cantidad de emociones se juntaron en ese momento y lloré.

Me prepararon, las contracciones seguían, pero ya estaba mas tranquila. No era una cirugía de emergencia. Los dos estábamos bien. Hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos. Llevábamos casi 17 horas en labor. Me dijeron que haberle dado esa experiencia a mi bebé ya lo había ayudado muchisimo. Que las hormonas que habian circulado por mi cuerpo durante todo ese tiempo lo habían ayudado mucho a él. Lo habían hecho fuerte. Yo seguía preguntándome que habia pasado, por qué habia fallado, qué habia faltado (me lo sigo preguntando hasta ahora) pero estaba tranquila. Un poco nerviosa e impaciente porque ya quería que naciera Gabriel, pero tranquila. Todavía antes de que me llevaran al quirófano nos dio tiempo de hacernos unas fotos:

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Llegaron por mi y me pasaron a la camilla. Fué horrible!! Las contracciones estando acostada dolían horrores! No se cómo tantas mujeres dan a luz asi, ahora entiendo por que dicen que es el peor dolor del mundo. A mi no me había dolido tanto hasta que me acostaron! es antinatural. La otra tortura fue la epidural. La sala estaba helada!! Tenía frío, Gabriel tenía hipo y las contracciones dolían como nunca en esa posición. Hicieron que me acostara de lado y me pidieron que me pusiera en posición fetal. No pude! Entonces una enfermera me empujó de la cabeza y la otra me apretó las piernas a la panza para que me hiciera bolita y pudieran meter el cateter en mi espalda. Que horrible sensación!! Dos piquetes, vi lucecitas del dolor!! El momento más horrible de todo el dia. Pasó y me acostaron boca arriba, el dolor comenzó a ceder y yo descansé por fin, aunque moría de frío.

Me metieron al quirófano. Yo buscaba a Alex. Gretel no se despegó de mi ni un momento y yo le preguntaba por el. Mi familia estaba afuera, pendiente de nosotros. Me amarraban las manos, me ponian cables, cosas en los dedos, monitores por todos lados. Ya no sentía las piernas. Y de repente los vi, a Alex y a Serratos. Gabriel ya iba anacer! Por fin!!

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Después de eso todo fue muy rápido. Me dijeron que olería raro, como a cabello quemado, y lo percibí. Gretel me iba narrando todo, yo hablaba y hablaba con ella y con Alex. Solo sentía el movimiento y los tirones en mi cuerpo pero no dolía. Me dijeron que sentiría un apretón y que no podía respirar. Fue solo un momento… Y había nacido!! Eran las 21:32 hrs. Gretel me dijo: tiene mucho cabello!! Alex estuvo todo el tiempo ahi, caminando, moviéndose grabando todo en video. Volteé y vi que llevaban a Gabriel a la parte de atrás. Lo vi y comencé a llorar. Lo limpiaron y revisaron muy rápido, Alex cortó el cordón (con una mano xq no dejaba de grabar, ja!) y enseguida me lo dieron. Lo colocaron en mi pecho para que intentara mamar y regulara su temperatura con mi cuerpo. Fué increíble!! Tenía sus ojos bien abiertos y me miraba, yo no podía dejar de llorar, verlo y reir. Me acuerdo que no podía abrazarlo porque tenía los brazos extendidos y amarrados! Gretel lo sostenia y yo pedía que me desataran los brazos. La mano donde tenía el cateter estaba dormida y no podia moverla. Me desataron la otra y lo pude tocar, abrazar y decirle cuánto lo amaba. Estuvimos asi un rato hasta que me lo quitaron para subirlo a las cunas mientras me recuperaba de la cirugía. Alex se fue con el y con Caro. Yo me quedé feliz, extasiada, emocionada. Tenía un hijito sano y fuerte. Me había convertido en mamá! 😀

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De ahi en adelante el tiempo se me hizo eterno. Me llevaron a la sala de recuperación y yo sólo pensaba en que ya quería estar con Gabriel y Alex. Intenté dormirme pero no pude, me pusieron la calefacción y por fin se me quitó el frío, comencé a sentir las piernas. Llegó por fin la enfermera y me dijo que me bajaría al piso. Moría de emoción. Llegué y estaba Alex, no recuerdo si estaba alguien mas. Me acostaron y nos dijeron que en una hora bajarían a Gabriel. Lo llevaron a la 1 y se quedó todo el tiempo con nosotros porque pedí el alojamiento conjunto. Creo que no pude dormir las dos noches que estuve en el hospital, porque sólo quería mirarlo, no podía dejar de verlo. Era inmensamente feliz! 😀

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3 thoughts on “El día que Gabriel y yo nos conocimos

  1. Uy, que bonitos recuerdos me vienen al leer este relato. Mi esposa igualmente quería que naciera en agua y tampoco se pudo. Mi hijo se atoró y tuvieron que sacarlo por cesárea. La desilusión de mi esposa fue grande, pero luego platicando comprendimos que los cursos de alguna manera predisponen sobre la manera que debe de nacer el bebé y la realidad es muy diferente, ya que nosotros, simples mortales, no tenemos ningún control sobre eso y muchas cosas más de la vida, y hay que agradecer las maravillas de la medicina moderna, ya que estos partos en otros tiempos hubieran ocasionado la muerte del bebé, la madre o ambos.
    Felicidades por tu bebé. Es la mejor experiencia. Hasta la fecha recuerdo el día del nacimiento de mi primer hijo como el más feliz de mi vida, sin dudas!!!

  2. Caro!!!! yo te te leo desde hace muchos años y aunque no te conozco, me da mucha alegría leer tu experiencia con tu bebito hermoso y todo el proceso para su nacimiento, yo también soy mamá (tengo un niño de 3 años y se llama Darío 🙂 ) y sé de lo que hablas acerca de la cesárea…¡¡¡felicidades a ti y tu esposo por este niño maravilloso!!! y felicidades a ti por ser una madre tan responsable y con un amor desbordante…

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