De Murakami, el 33 y mi nueva familia…

Confieso que nunca, hasta ahora, había leído a Haruki Murakami, aunque sí que había escuchado y repetidas veces su nombre por ahi… sólo por el título su novela “Tokio Blues” se me antoja como no tienen una idea… pero lo primero que leo de él no es ni esa ni ninguna otra de sus novelas. Es el libro titulado “De qué hablo cuando hablo de correr”, y no voy ni a la mitad, pero ya me ha hecho abrir de nuevo esta página y ponerme a escribir.

Si solían leer por aqui lo sabrán, y si no, les platico… desde hace muchos muchos años tengo algo especial con el número 33. ¿La razón? ni yo la sé, pero es mi número favorito… lo veo por todos lados, me lo encuentro en el reloj, en las casas, en las ventanas, en las películas, en la comida y hasta en el más pequeño detalle. Tengo un pequeño “amuleto” que traje de Barcelona recuerdo además de la Sagrada familia que es un Criptograma diseñado por Subirachs que contiene 16 cifras que para donde las sumes igualan mi especial 33 (es parte de la fachada de la pasión). Recuerdo también un gato que se llamaba así: Treintaytres, y ese gato me recuerda a su dueña y a los amigos de su dueña que también eran mis amigos y a aquella época de mi vida (que amo profundamente) donde creo ahora que está el origen de mi cariño a este número, pero en fin…

Hoy estoy viviendo precisamente mi vuelta número 33 en este mundo, que culminará el día de mi cumpleaños en marzo próximo, y ese día podré decir que tengo 33 años cumplidos. Pero en realidad ese ciclo lo estoy viviendo este año… y este año ha sido muy especial, por los duros proceso que he tenido que vivir, por toda la gente que ha llegado a mi vida y por todos los mensajes que he estado recibiendo. Porque aunque aún no se exactamente que es lo que quiero hacer de los años que me quedan -¿alguien lo sabe a ciencia cierta?- si sé que cosas importantes han comenzado a suceder… en esta vuelta número 33.

Y hoy, sé que, con mis 33 años cumplidos, correré por primera vez un Maratón, en mi país, con mi gente, y sé que eso marcará el inicio de algo mucho más importante para mi…

Leer este libro de Murakami me ha puesto a pensar un poco en por qué corro… (la historia ya la relaté hace poco por aqui), y me digo: corro por que me gusta, corro porque me hace sentir bien, corro por que sé que estoy haciendo algo bueno por mi cuerpo y por mi mente y eso da una gran satisfacción. Corro porque en esos momentos en los que, aunque vayas rodeado de miles de personas por la calle en una carrera, en tu cabeza no hay nada más que tu mismo; darte cuenta de cómo te estás llevando al límite, de cómo estás logrando vencer metas y objetivos que no son importantes para nadie más que para ti mismo… es algo indescriptble. Porque tienes esos minutos para verte a ti, para sentirte a ti, para pensar en ti, porque estás compitiendo contigo mismo, por mejorar tus propios tiempos, tus propias limitaciones. Corro porque me he hecho adicta a la gente que he conocido gracias a esto. Porque aunque sé que estoy siendo yo misma al correr, ahi ami lado (o en la misma ruta) también hay gente que me apoya, me quiere y se preocupa por mi… gente que se ha convertido en mi nueva familia, y a la que quiero cada día más. Corro con los Twitterrunners porque me han hecho sentir parte de algo grande, importante y sobre todo, unido, somos un equipo, un gran equipo. Y sé también que estarán hombro con hombro junto a mi cuando llegue el día de recorrer esos 42km en la calle, retándome a mi misma y buscando conseguir ser parte de ese pequeño porcentaje de personas en el mundo que se hacen llamar “Maratonistas” -como muchos de ellos ya lo son-. Y sé que lo voy a lograr y ellos serán parte muy importante de esto.

Por eso hoy este post va dedicado al pasado -que inevitablemente siemrpe vuelve-, a este libro que me está inspirando tanto para seguir y seguir y alcanzar mis metas, a todo lo que está por venir y a mis grandes amigos corredores que cada dia son más importantes para mi. Los quiero Twitterrunners, como no se imaginan! 🙂

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