Pesadilla

La mañana del sábado desperté llorando, y con el corazón hecho nudito. Hace mucho no soñaba tan feo. Tengo sueños recurrentes sobre desastres naturales, terremotos, maremotos, inundaciones, y siempre es muy desagradable.

La noche del viernes no fué para menos: Yo vivía en un departamento en unos edificios viejitos. En el último piso. En los edificios vivía mucha gente que yo conocía, amigos que quiero mucho, familiares. Yo estaba acompañada por una persona, que no recuerdo quien era, cuando comenzaba a temblar y el edificio se venía abajo, esa sensación es espantosa, como estábamos en el piso de hasta arriba, no había mucho que cayera sobre nosotros y sobrevivíamos al derrumbe. La persona con la que estaba me ayudaba a salir caminando de los escombros, volteaba a ver y se veía algo asi:

Había gritos, gente asustada, gente herida. Algunos edificios habían quedado de pie, pero poco a poco iban cayendo. Caminaba y algo caía de arriba, le caía a una persona detrás de mi, matándola, yo lo veía, y lloraba, lloraba y me sentíá desesperada porque no encontraba a nadie de mis conocidos. La persona con la que estaba ya no estaba conmigo. Veía todo, veía a la gente, buscaba mis cosas y no encontraba nada, a nadie. Veía como la gente entraba a sus casas rápidamente y sacaba de ellas todo lo que pudiera antes de que se derrumbara por completo. Entraba a los escombros, veía cajas de cartón con los nombres de la gente que yo estaba buscando, con mi nombre, con mis cosas, pero no podía sacarlas. Los edificios seguían cayendo.

Desperté llorando, varias veces en la noche. Intentaba calmarme pero al volver a cerrar los ojos el sueño continuaba. Fué desesperante. En la mañana estaba con los ojos rojos e hinchados. Quería decirle a todos cuánto los quería. Tenía miedo. miedo de que algo pasara y ellos no lo supieran. Escribí algunos mails, de la gente que recordaba vivamente los nombres en las cajas. Quería que lo supieran, quería que supieran cuánto los quería. A algunos se los digo cada que tengo oportunidad, a otros no se los había dicho nunca. Precisamente la tarde anterior un amigo me lo dijo. Te quiero mucho! Que difícil es a veces decir lo que sentimos no? Por lo que sea, por pena, por miedo al rechazo, por idiotas. Pero cómo, en ocasiones cuesta trabajo. Aunque quizás haya muchas formas de decirlo cuando uno no puede decirlo con palabras. El chiste, es que los demás se den cuenta.

Y desde entonces he andado especialmente sensible. Algunas noticias y cosas que pasaron el fin de semana con mis amigos en Toluca me afectaron de una forma que no esperaba, reaccioné de una forma extraña, y hubo muchos sentimientos encontrados. Cuesta trabajo darme cuenta de que hay gente que por más que quiera, ya no está ahi. Y es lindo también darme cuenta de los que siguen ahi pase lo que pase. Y hay cosas que siguen dentro de mi, sin poder salir, pero ya saldrán, ya saldrán; es extraño, pero esta vez, creo que vale la pena esperar.

Curiosamente, siento como un terremoto también dentro de mi. Y saldrán ilesos los que valgan la pena y quieran permanecer ahi, y dejaré ir a los que no necesiten ya de mi, a los que no tengan ya, nada que dar. Tal vez esa pesadilla era una especie de premonición, de advertencia a lo que me esperaba en Toluca y a lo que me espera también por acá. Me gustaría recordar el rostro de esa persona que estaba conmigo, pero no puedo, tal vez con el tiempo, pueda recordarlo.

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